Ayer soñé contigo. Estabas conmigo y mi amiga, y te preocupabas por mí.
Me dolía la espalda y tú me levantabas y me ayudabas, y claro... no hubo beso,
solo sonrisas y miradas de agradecimiento.
Parecías sacado de un sueño, caballero galán, que ayuda a la dama y se miran con ojos de dulzura, pero que no se atreven a decir lo que sienten. Ojala existieran aun caballeros como los de la antigüedad...
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