Quizás mi nombre sea de origen latino, y por mis venas, sangre latina tenga, puede que sea una cebolla y miedo de abrirme tenga, y lo que sí que sé, es que he aprendido a llorar solo una vez al mes, sobre todo cuando hay frío.
Quizás nunca me gustaron las despedidas, y quien sabe el por qué no llevo reloj, lo que sí que se, es que nadie piensa en ti como lo hago yo, pero te da lo mismo.