jueves, 1 de marzo de 2012

Solos tu y yo…



Nunca pensé que volvería a verla.
Era demasiado irreal para mí. Me tuve que pellizcar el brazo, sin que ningún alumno se diera cuenta, pues no podía creer lo que veían mis ojos.
Estaba sentada, feliz, sonriente,… ¿Qué cara pondría cuando me viera? Eso era algo que no podía esperar a ver.
-Hola alumnos, soy el profesor de inglés de este último año, he intentare enseñaros lo máximo para prepararos para la selectividad.
Cuando mis palabras salieron de la boca, todos los alumnos miraron al frente y fue ahí cuando vi su cara. Su primer gesto fue de sorpresa y luego cambio a extrañeza. Yo continué hablando como si no la hubiera visto. No podía evitar mirarla, sin darme cuenta era como si la estuviera hablando solo a ella, como si en la clase no estuviéramos más que ella y yo.
Sin darme cuenta había concluido con la explicación de la asignatura. Y como no hubo ninguna pregunta despedí a mis alumnos hasta la siguiente clase.
Recogí lo poco que utilicé lentamente, y vi que ella hacia los mismo, e incluso se despedía de sus compañeras. Vi que se acercaba, y mi corazón fue acelerando su ritmo con cada paso. Hasta que me hablo y se paró de golpe.
-¡Eres tú! El chico de la playa…
-Si –dije con una sonrisa. – yo también me alegro de verte. No esperaba encontrarme contigo y menos aquí. ¿No tenias 18?
-Para los trabajadores y la gente de pub sí, pero tengo 17 para 18. ¿Y tú? ¿No tienes 22 años?
-Claro que sí.
-¿Y cómo puede ser?


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