lunes, 21 de enero de 2013

Hacía demasiado frio en la calle y la lluvia caía, ella se cogía el autobús para ir a su casa.

Fumaba un cigarro, el humo salía de su boca. Calada tras calada, ella pensaba en la semana, en los amigos.
Ya estaba llegando su bus, le da la ultima calada, y lo tira al agua. Ve como las gotas van apagando la vida de ese cigarro.

Monta en el autobús. Estaba poco lleno, dos o tres personas. Va a su asiento el que coge siempre, y se queda mirando a un chico. Se parece a un amigo, pero no es él. Solo sabe que le suena mucho su cara. Se sienta, se pone a pensar, lo bien que se lo ha pasado saliendo con sus amigas, en la borrachera que lleva encima, en el chico que se le cayó una botella de agua, hacia ya mucho tiempo, en un mismo autobús como ese, en cómo se rio de él esa noche, después de esperar una llamada inexistente.


Levanta la vista del móvil, se da cuenta que su parada es la siguiente. Va a darle al mecanismo, pero ya había solicitado la parada. Ve movimiento detrás de ella, pero no le interesa, su destino se acerca y no quiere pasarse la parada.


Un chico se prepara para salir en su misma parada. Se queda cerca de la puerta, la mira. Ella le mirada. 


Se acuerda de esa cara, no era la primera vez que la veía. Él la sonríe, ella también. Ambos apartan la mirada. Ella baja la vista, pero de reojo ve como vuelve esa sonrisa a la cara de él, y como la mira. Se levanta del asiento, se coloca atrás de él, de frente a la puerta.

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