lunes, 4 de febrero de 2013

Nos quedamos en el prólogo...

¿Y qué si no fue una saga completa de no se cuantos tomos? Nos quedamos en el prólogo, uno muy bonito con letra cursiva a tamaño 10. Quizás en tan pocas páginas no nos quedó espacio para todas las cosas que no nos dijimos, ni sabremos como acabó la discusión sobre el color de la tapicería del sofá, ni podremos seguir contando lunares que vayan apareciendo sobre la marcha... pero eso no lo hace menos especial. Y bueno, que sinceramente, ¿a quién coño le gustan los prólogos? nunca te enteras de que van hasta que no te acabas el libro, pero este puede ser una excepción. Un prologo que no pertenezca a ninguna historia, que no continue, que se quedé así, guardado en el recuerdo y con libre interpretación.

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